Un mundo slow

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LA MAMÁ DE ROCCO
Buscando la congruencia, con una bandera, me encontré de golpe con la incongruencia, que se viste de ignorancia.

Tanta gente que en el mundo muere de hambre, tanta gente que no tiene la facilidad de obtener un alimento que lo nutra, tanta gente que tiene la posibilidad de hacerlo y no lo hace, tanta gente que engrandece al hablar de la importancia de la comida, pero hay tantas contradicciones que ahora mismo estoy confundida, y llevo así desde hace cuatro días que me topé con el mercado de Porta Pallazo, en Torino, pero no es tan lejano el cuadro a lo que podemos ver en cualquier mercado de mi país, solo que la diferencia es que yo venía a un evento internacional en donde se promulga la importancia de los alimentos buenos, limpios y justos.

Pero ¿qué tiene de justo este cuadro que me encontré?, un amigo nuevo que se ofreció a llevarme al mercado, me dijo: “creo que lo que verás a esta hora será choqueante, pero puede ser necesario para una intensa reflexión para una persona como tú que tiene un liderazgo y misión en la vida, que es la informativa y educativa”.

Llegamos al lugar y el empezó a explicarme cómo trabaja con el rescate de los alimentos que muchas veces, no tienen la mejor cara porque no tienen la perfección que demanda ahora la sociedad consumista, y esos se van a la basura, un poco de hongo, un poco de formas no exactas es suficiente para botarse, no consumirse, y es ahí donde está su misión, recolectar estos alimentos para compartirlos con la gente de su barrio, que los necesita.

Mientras yo estoy aprendiendo de alimentos vivos sanos y justos, en este mundo pasan muchas cosas que no son justas y se contraponen todo el tiempo.

Empezó el recorrido y me quedé frita, atónita, entonces le pedí que tomara fotos del lugar conmigo, fue un shock grande que tuve que vivirlo fuera de mi entorno para comprenderlo, muchas veces he estado en el mercado Estrella de mi ciudad y la conciencia estaba dormida, me parecía maravilloso caminar  por el mercado pero todo lo que yo descubría me nublaba de alguna forma la mente para poder sensibilizarme a este tema tan importante del derroche de la comida.

Pienso que aunque no es algo que he estudiado, todavía hay formas que nosotros en casa podamos empatizar con el tema para con nuestros hijos, hablar con ellos de esta realidad y buscar formas de lograr hacerlos ciudadanos conscientes.

Estadísticas van y vienen, pero lo que necesitamos hacer como familias es tomar el toro por los cuernos y hacer nuestra propia revolución en casa, enseñarle a nuestros hijos de dónde vienen los alimentos y el tiempo y amor que hay que dedicarles a estos para que nos reditúen, no tirar comida, no desperdiciarla es ahora el reto, pero además como padres también entender que cada hijo es distinto y el respeto a su organismo y su forma de procesar los alimentos es importante evaluarlo, yo fui una de esas niñas que tuvo la fortuna de comer lo suficiente siempre en casa, con abundante comida y sin la necesidad de que se me obligara, porque creo que se me habló un poco de la conciencia de los alimentos y la fortuna que yo tenía de tenerlos en mi plato. Y nunca se me forzó a comer innecesariamente, cosa que me hizo tenerle más respeto y amor a la comida.

La clave para mí es empatizar, ponernos en los zapatos de cada uno y hablar de los temas que nos conciernen, ciertamente a todos en este mundo.

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